lunes, 26 de mayo de 2008

Delta del Mekong

28-04-2008

Empezaba la excursión por el delta del Mekong. Teníamos que estar en la oficina de la agencia a las 7:45, así que nos levantamos a las 6:15. Como el delta del Mekong es zona de malaria, nos vestimos con pantalones largos y camisetas de manga larga, para evitar en la medida de lo posible las picaduras de los mosquitos. Recogimos todo, desayunamos, tomamos la pastilla de Malarone (ya habíamos tomado la primera el día anterior) y salimos. En la agencia había un pequeño caos porque salían varias excursiones distintas a la vez, cada una con su autobús. Salimos a las 8:15.
Después de un largo viaje, cambiamos a un barco en el que estuvimos cerca de hora y media, con paradas para ver un mercado flotante (las tiendas son barcos, y en cada barco se vende un tipo de mercancía) y un sitio donde hacían papel de arroz y dulces varios con arroz y coco. Después de esto, volvimos al barco y nos llevaron a comer.



Tras la comida, otra vez al barco, y después, vuelta al autobús. Tuvimos un recorrido largo en bus (unas cuatro horas), con una parada para atravesar en ferry un pequeño tramo del delta.



Finalmente llegamos sobre las 18:30 a nuestro destino (Can Tho), y fuimos al hotel. El guía nos recomendó un sitio para cenar, al que fuimos casi todos. No es que fuera ninguna maravilla, así que supongo que el guía se llevaría una buena comisión.
Por cierto, de unas veinticinco personas que seríamos en la excursión, sólo había tres con manga larga, los tres españoles. Igualmente no vimos a nadie más tomar pastillas en el desayuno.
Como no había nada que hacer en Can Tho, dimos una pequeña vuelta y antes de las 22 estábamos en la cama.


29-04-2008

Sonó el despertador a las 6. Habíamos quedado en estar abajo para desayunar a las 6:40, para salir a las 7. No pasamos una noche muy buena, ya que el aire acondicionado hacía mucho ruido y los colchones estaban hechos una pena. Por no hablar de la ducha, que casi no echaba agua (estábamos en un tercer piso, igual es que no llegaba hasta tan alto). Curiosamente, segun las guías era unos de los mejores hoteles de Can Tho.
A las 7 cargaron todas las mochilas en dos cyclos y las llevaron al embarcadero. Nosotros fuimos andando y llegamos al mismo tiempo.



Subimos al barco y visitamos una granja de pescado, donde el mayor interés es el espectáculo que montan al alimentar a los peces, ya que están tan apelotonados que al luchar por la comida casi se sacan unos a otros del agua.



Después de esto, fuimos a ver a la minoría étnica Chang.



Sobre las 8:30, volvimos al barco y tomamos rumbo a la frontera con Camboya, donde llegamos en tres horas. Antes de llegar, nuestra guía recogió los pasaportes y 22 dólares por cabeza para el visado. También pedían una foto, pero si no la tenías a mano te hacían el visado igualmente. La guía se ofreció amablemente a cambiarnos moneda camboyana. Cambiamos 100 dólares a 3800 riels por dólar. Más tarde veríamos que nos habían timado, ya que el cambio habitual es a 4000.
Comimos en un restaurante en la frontera y cruzamos. Tras los trámites, volvimos al barco y salimos sobre las 13:30. Durante este trayecto de tres horas estuve hablando con unos cuantos compañeros de viaje y la mayoría está en viajes de larga duración. Cabe destacar la conversación con un inglés de unos sesenta años afincado en francia. Decía que hablaba español "como una vaca francesa". Por lo que me contó, en francia cuando alguien habla mal francés, se dice que habla "como una vaca española". Ha estado varios meses en India, Indonesia y Vietnam, y ahora planea estar un mes en Camboya, otro en Laos, tres en China y volver hasta Moscú en tren.
Llegamos a las 16:30, desembarcamos y subimos al autobús que nos llevará hasta Phnom Penh en hora y media. Cuando llegamos a la capital camboyana, en lugar de dejarnos en la oficina del Capitol como decían, nos dejan en otro sitio. Como teníamos reserva en el Capitol, cogemos un tuktuk. Justo cuando subimos se pone a diluviar.
Después de dejar las cosas en la habitación, bajamos a la oficina y reservamos el tour de la ciudad para el día siguiente y el autobús a Siem Reap para dos días después.
Cenamos en el restaurante del hostal, dimos una pequeña vuelta y nos fuimos pronto a la habitación, donde nos informamos con las guias sobre lo que íbamos a ver al día siguiente y nos acostamos.

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